Anti-Manifiesto de los cien años de cine
Jonas Mekas, escribió hace ahora algo más de dos décadas, el “Anti-Manifiesto de los cien años de cine”. Una declaración más de principios, como el de rodearse de amigos (Andy Warhol fue uno de ellos, y también John Lennon), el de grabar a su alrededor, a ser posible cada día, y amar a la imagen por sí, sin que esté unida a un argumento. Aquí lo tienen:
Y ésta es su traducción literal:
“Hay quienes hablan del Fin de la Historia.
Hay otros que afirman que estamos en el Fin del Cine.
¡No crean nada de eso!
Y la industrias cinematográficas y los museos del cine del mundo están celebrando el centésimo aniversario del cine; y hablan de los millones de dólares que sus salas han recaudado; discuten sobre ‘sus Hollywoods’ y sus estrellas…
Pero no se menciona a la vanguardia, a los independientes, de NUESTRO CINE. He visto los folletos, los programas de los museos y archivos y de las filmotecas del mundo. Sé de qué cine están hablando.
Pero quiero aprovechar esta ocasión para decir lo siguiente:
En tiempos de grandeza, de películas espectaculares, de producciones cinematográficas de cien millones de dólares, yo quiero hablar de los pequeños actos invisibles del espíritu humano, tan sutiles y tan pequeños que mueren cuando se les coloca bajo las luces Klieg.
Quiero rendir homenaje a las pequeñas formas del cine, las expresiones líricas, la poesía, la acuarela, el boceto, el esbozo, la postal, el arabesco, el terceto, la bagatela, y los cánticos en 8-mm.
En estos tiempos en que todo el mundo quiere éxito y vender, yo quiero homenajear a aquellos que abrazan el fracaso social y diario, para perseguir lo invisible, lo personal, las cosas que no dan dinero ni pan, y que no conforman la historia contemporánea (la historia del arte o cualquier otro tipo de historia).
Estoy a favor del arte que hacemos por los demás como amigos, por nosotros mismos.
Estoy en pie en el medio de la Autopista de la Información y me río…
Porque una mariposa que está sobre una pequeña flor en alguna parte, en algún lugar, acaba de agitar sus alas y sé que todo el curso de la historia cambiará de forma drástica por ello.
Una cámara de super-8 acaba de hacer un pequeño suave zumbido en algún lugar del Lower East Side de Nueva York, y el mundo nunca será lo mismo.
La historia real del cine es la historia invisible – la historia de los amigos que se reúnen, que hacen lo que aman -,
para nosotros el cine está empezando
con cada nuevo zumbido del proyector.
Con cada nuevo zumbido de nuestras cámaras,
nuestros corazones.
Salten
hacia delante,
amigos míos:
Jonas”.